Hemos visto diversos conceptos relacionados con el proceso de adquisición de la autonomía personal de niños y niñas, como son el concepto de hábito, habilidad, el concepto de rutina y el de autonomía.
 
En este artículo vamos a hablar de los requisitos necesarios para que se adquiera un hábito y las fases del proceso.
Requisitos para la adquisición de hábitos.
 
El comportamiento del niño o la niña está condicionado en gran medida por el ambiente y las interacciones que tienen lugar en el medio que les rodea. La calidad de éstas y la sistematización del proceso de enseñanza son aspectos fundamentales para la adquisición del hábito
Estos son los requisitos del proceso de adquisición de hábitos:
  • Relaciones afectivas. Constituyen un elemento fundamental de la convivencia y proporcionan al niño o niña la seguridad y confianza necesarias para enfrentarse al reto de los nuevos aprendizajes.
  • Equilibrio y estabilidad de la persona adulta. Durante el proceso de adquisición del hábito las conductas han de repetirse siempre de la misma manera, procurando neutralizar el efecto que en las mismas pudiera tener el estado de ánimo de la persona adulta que enseña.
  • Autoridad. La autoridad de la persona adulta, ejercida siempre de manera adecuada, aporta estabilidad a la situación de enseñanza-aprendizaje y proporciona seguridad al niño o niña.
  • Comunicación. Es fundamental que el niño o niña conozca lo que tiene que hacer y su propósito.
  • Constancia y sistematización. El niño o niña debe tener conciencia de que existen unas normas estables que no se van a varias por su posible oposición a las mismas.
 
Fases del proceso de adquisición de hábitos.
Una vez que el niño o la niña poseen los requisitos previos tendremos que respetar una serie de pasos o fases en el proceso de enseñanza del hábito.
La adquisición de hábitos constituye un aprendizaje de tipo funcional. Es imprescindible secuenciar el proceso de aprendizaje teniendo como referente de la secuenciación la madurez psicológica del niño o de la niña.
Dicha madurez es una exigencia necesaria para iniciar la adquisición del hábito. Hay que tener en cuenta que en relación a la madurez pueden existir diferencias entre niño o niñas de una misma edad, lo que debe ser tenido en cuenta individualizando los procesos de enseñanza.
Veamos las diferentes fases en la adquisición de hábitos:
Preparación: En primer lugar debemos tener en cuenta si tiene adquiridas las habilidades y destrezas necesarias para iniciar el proceso. A partir de una comunicación afectiva debemos motivar al niño o niña hace los nuevos aprendizajes.
Aprendizaje propiamente dicho: Exige la participación activa del niño o la niña y la supervisión de la persona adulta para dirigirle, acompañarle y apoyarle ante las dificultades que pueden ir surgiendo a lo largo del proceso.
Automatización: Como consecuencia de la repetición por parte del niño o niña se alcanza la capacidad de realizar la conducta sin la supervisión adulta.
Consolidación: Una vez alcanzada la generalización de las acciones, que implica la adquisición de las competencias y las pautas de autocontrol necesarias para ejecutar la conducta, podemos considerar que el hábito se ha consolidado.

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