Cómo contar cuentos
Existen dos formas diferentes de contar un cuento:

Leyéndolo.
Cuando se lee un cuento, los niños y niñas se familiarizan con la lecto-escritura y con el material concreto, con los libros. Somos mediadores entre el texto y el niño o la niña, y suele emplearse distintos recursos como la variación de la entonación, por ejemplo.

Narrándolo.
El cuento contado, sin ser leído, se adapta mejor al momento, cuando tenemos un soporte, un libro, aparecen imágenes que estimulan y motivan, pero se disminuye la posibilidad de inventar mentalmente cómo sería un dragón o un gato con botas.

Los que nos debe importar es que los niños y niñas se interesen y se diviertan, además de que participen en la narración.

Por ejemplo, se pueden utilizar preguntas para que respondan o fórmulas para que las repitan. Cuando se lee un cuento existe una proximidad y un contacto físico que hace que el ambiente sea grato y confortable. Los niños y niñas asociarán la lectura con momentos agradables, lo que constituirá la base de su posterior idea sobre la lectura.

Consejos prácticos a la hora de narrar un cuento

Carmen Gil en su libro “Fomento de la lectura en el aula de Infantil” enumera una serie de consejos prácticos a tener en cuenta a la hora de narrar:

1. Elegir bien el relato.

2. Estimar el cuento que se va a contar. En el acto de narrar hay una transmisión de emociones y es evidente que no se puede contagiar lo que no se siente. Si a ti no te gusta el cuento que vas a contar, difícilmente vas a conseguir que les guste a los niños y niñas que te escuchan.

3. Conocer bien el cuento antes de contarlo. No se trata de memorizarlo (esto podría restar espontaneidad a la narración), sino de asimilarlo. En algunos casos resulta muy útil prepararse un sencillo esquema con la estructura del cuento. Sí conviene aprender de memoria las fórmulas que se repitan y las canciones o rimas que aparezcan en el cuento.

4. Contar el cuento, en lugar de leerlo. Aunque se hará con el libro por delante y mostrando las lustraciones a los niños y niñas, para transmitirles el amor por ellos/as.

5. Crear un ambiente agradable y relajado.

6. Introducir al niño o niña en la narración para captar su atención. Se trata sobre todo de atraer y recurrir a todas nuestras artes de encantamiento.

7. Usar una expresión y un vocabulario sencillos, pero correctos, e introducir fragmentos literarios. Para ello podemos seleccionar trozos de texto que nos resulten característicos o especialmente bellos y memorizarlos. Hay que intentar no infantilizar la forma de narrar, huyendo del abuso de diminutivos y de la ñoñería.

8. Dramatizar. Al narrar modularemos la voz, cambiaremos a menudo el tono, acompañaremos la narración con expresiones faciales y gestos de las manos, introduciremos onomatopeyas… Pero sin exagerar, no hagamos nada que nos haga sentir incómodos. Debemos actuar con naturalidad y no convertirnos en histriones.

9. No gritar. A veces sucumbimos a la tentación de alzar mucho la voz para captar así la atención.

10. Dar participación al niño o niña. Los cuentos de repetición les gustan especialmente. Los niños y niñas pueden memorizar la parte que se repite y tomar parte activa en la narración.

11. El tiempo de la narración no superará los diez minutos. La duración de los cuentos se adaptará  a la edad y características de los niños y niñas. Si están habituados a escuchar, la narración podrá ser más larga. Si se trata de niños y niñas muy pequeños/as o con la atención más dispersa, se empezará con cuentos muy breves.

12. Repetir los cuentos. A los niños y niñas les encanta que les cuenten una y otra vez los mismos cuentos.

13. Hacerlos protagonistas de los cuentos, diciendo el nombre del niño o la niña, además de divertirlos muchísimo, garantiza la atención.

14. Equivocarse aposta narrando cuentos conocidos por ellos/as.

15. Introducir de vez en cuando títeres en la narración que serán los personajes del cuento y le servirán de apoyo.

16. Tener confianza absoluta en lo que se está haciendo y no sentirse ridículos. Si conseguimos meternos en el cuento, si disfrutamos y nos divertimos narrándolo, existen muchas posibilidades de que los niños y niñas lo hagan también.

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